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BODEGAS

OSSIAN

En Ossian perpetuamos un legado que se remonta cinco siglos atrás. Trabajamos por mantener y recuperar viñedos centenarios que no diezmó la filoxera, en una tierra de suelos privilegiados y un clima extremo que marca el carácter del verdejo ancestral y auténtico.

Una apuesta por la ecología.
No entenderíamos trabajar este tipo de viñedo prefiloxérico de otra forma que no fuese en ecológico. Observamos y aprendemos del ecosistema para buscar un equilibrio natural entre el hombre, el entorno y la vid, rindiendo tributo a unas cepas que son un patrimonio vitícola.

La verdejo de las tierras de Segovia.
Entre mares de pinares ubicados en la campiña segoviana, los majuelos enraizan en terrenos arenosos y lenguas de pizarra. Son suelos pobres que obligan a las cepas a dar lo mejor de sí mismas en unas condiciones climáticas extremas. En su mayor parte se trata de uva muy vieja, con cepas que rozan los dos siglos de edad y que han visto pasar a varias generaciones de viticultores. Nuestro trabajo consiste en inmortalizar esa herencia obteniendo un fruto que perdure en la memoria.

La mayor parte de todo nuestro viñedo en Nieva y alrededo­res arraiga en suelos de matriz arenosa.

La tierra de pinares se convierte no solo en una referencia geo­gráfica sino en una característica capital para la preservación histórica de las cepas que aquí crecieron. Esto fue clave para que la plaga de la filoxera de finales del siglo XIX apenas afectara al viñedo de Nieva: las larvas del insecto no pueden prosperar en la textura de arena.

Gracias a esta defensa natural, hoy encontramos aquí vides de pie franco, esto es, anteriores a la filoxera.

En la campiña del norte sego­viano confluyen dos eras. Los materiales paleozoicos, forma­dos hace 500 millones de años, se encuentran con los suelos del Terciario, que datan de 25 millones de años atrás.

Un pasado indisoluble que condiciona el carácter de nues­tro varietal. Dos geologías de épocas dispares que afloran en superficies que son también de muy diferente aspecto, com­posición e influencia.

Las cepas de Ossian fueron plantadas en sistema de pie franco, sus raíces penetran con mucha profundidad en el terreno desarrollando un sistema radicular completo que contribuye, finalmente, a un mayor equilibrio y expresi­vidad en los vinos. Una lengua de pizarra del Cámbrico rodea el pueblo de Santa María la Real de Nieva.

Son materia­les antiquísimos y sobre ellos se asientan los majuelos de los que proceden las uvas de Capitel. Una singular mineralidad, angulosa y fría, se manifiesta en este vino nacido de las pardas capas de esquisto.

Un entorno de máxima exigencia.
A una altitud media de 900 metros sobre el nivel del mar, sobrepasando incluso los mil en algunas parcelas, las condiciones se vuelven extremas. Incluso para unas viñas que han visto pasar décadas. Durante el invierno se alcanzan temperaturas de hasta quince grados bajo cero, lo que contrasta con unos veranos secos y calurosos, que superan los treinta grados de manera recurrente.

Contrastes que marcan el carácter.
Las nieves, que nos visitan de manera frecuente en las épocas más frías, cubren los mares de pinares y viñedos dotándoles de un aspecto mágico. El estío, por contra, somete a un intenso pero equilibrado estrés hídrico a las cepas. Todas estas características condicionan aún más el marcado caracter varietal de nuestros vinos.

Más información.

DISTRIBUCIONES FARRAPEIRA

​​Pol.ind, Fase II, Calle 6, parcela 44
24391, Ribaseca, León

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